Desaventuras en la tierra de Linux, parte 14

En días recientes me he topado con un par de esas cosas que me hacen darme cuenta por qué Linux nunca será popular entre los usuarios comunes y corrientes. Básicamente, en mi opinión, Linux nunca será de utilidad para el usuario promedio mientras no cuente con buenas alternativas a programas que existen en Windows; y no hablo de alternativas gratuitas a programas de paga, hablo de alternativas a programas gratuitos de Windows.

Ya he hablado del primer y principal obstáculo al que se enfrenta un usuario promedio al intentar probar Linux, la detección de hardware. Si tienes suerte de que el instalador de tu distro de Linux detecte todo tu hardware, ya estás del otro lado; si eres un usuario promedio y no tienes suerte con la detección de hardware, este es el fin de la aventura en la tierra de Linux, la mayoría de los usuarios no pasará de aquí si su hardware no es detectado ya que la mayoría no tiene el tiempo, los conocimientos o el interés de pasar horas y horas buscando una solución.

El problema es que aún si eres de los que tienen suerte con la detección de hardware, el software en Linux es otro de los grandes problemas que alejan a los usuarios promedio. Ya en otras ocasiones hablé de ImgBurn y foobar2000 y la falta de una buena alternativa para Linux. En este post toca el turno a LibreOffice y los editores de video para Linux.

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