Desaventuras en la tierra de Linux, parte 18

En el pasado he hablado de LibreOffice y cómo se encuentra a años luz de estar siquiera a la altura de, digamos, MS Office XP, la versión de MS Office de hace 20 años. El problema con LibreOffice es que, como todo proyecto promedio para Linux, en lugar de tener unas cuantas características sólidas y bien implementadas, tiene miles de características inútiles a medio implementar.

En esta ocasión particular, la razón para escribir este post viene de mi intento por usar LibreOffice Draw, la aplicación para diagramas y gráficos vectoriales de LibreOffice. Al intentar usar LibreOffice Draw para editar un archivo PDF me encontré con una desagradable sorpresa, simplemente al abrir el archivo y seleccionar un par de cuadros de texto el programa crasheó. Intenté abrir el archivo nuevamente, repetí los pasos y el programa volvió a crashear. Intenté reabrir el archivo y tomar pasos extra y acciones intermedias para la tarea que quería realizar y pareció funcionar hasta que un par de clics más tarde el programa volvió a crashear. De alguna manera LibreOffice Draw crasheó 3 veces en menos de 2 minutos, consiguiendo que no quiera volver a usar esa basura de software nunca más en mi vida. Es increíble que un programa de la envergadura de LibreOffice crashee de esta forma al realizar hasta las acciones más insignificantes. Este es el tipo de cosas que hacen que la gente se aleje y no quiera saber nada de un software como LibreOffice; imaginen que esto pase a la mitad de un trabajo importante. Tomemos en cuenta que estamos hablando de la versión “estable” de LibreOffice que viene en el repositorio de Debian; si no puedes confiar en la versión “estable” entonces ¿qué se puede esperar?.

Reportar un bug es inútil ya que el repositorio estable de Debian utiliza software que, en su mayoría, puede estar varios años detrás de la versión más reciente y para reportar un bug por lo general te pedirán que pruebes primero si el bug existe en la versión más reciente, incluso que pruebes la versión más reciente del repositorio de código. Esto creo un círculo vicioso que afecta particularmente a Debian: si eres usuario de Debian tienes software de hace dos años, si intentas reportar un bug te pedirán que lo pruebes en una versión reciente, si solicitas una versión reciente del software en la comunidad de Debian recibirás como respuesta una negativa bajo la premisa de que tú estás mal por querer una versión nueva o, como ellos lo llaman, “new and shiny”; esto me ha sucedido en el pasado, no lo estoy inventando. Este círculo vicioso hace difícil tener la voluntad para reportar bugs si eres usuario de Debian, eso sin mencionar que la herramienta reportbug de Debian ¡no funciona de forma predeterminada en el sistema!.

Claro que existe el repositorio de backports de Debian que tiene versiones más recientes de algunos programas, pero no todo el software está disponible en el repositorio de backports. También está el hecho de que he estado posponiendo la actualización de mi sistema a Debian 10 porque, ya saben, una actualización completa siempre viene con sus riesgos.

En general, aunque existe la posibilidad de actualizar a una versión más reciente de LibreOffice, no deja de ser imperdonable que un software de ese nivel tenga errores tan graves, así como tampoco es aceptable que un software con esa clase de errores forme parte del repositorio “estable” de Debian, un repositorio que se jacta de contener software probado y comprobado. Oh, y eso me recuerda el paquete GAP para GIMP… pero esa es una historia de terror para otro post.

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